Ahora que la situación volvió a relajarse, Aoi parece esconder un pequeño secreto desde su último entrenamiento. Al parecer, cuando Isa, una amiga de Aoi, la llevó a un templo para que un espíritu le aprendiera a luchar con demonios, resultaba ser un pequeño monstruito pillo que le encantaba ser pervertido. Aún así tiene un gran poder y que solo Aoi puede ver, siendo invisible para los demás humanos.