Arthur agarra a Vera y le dice que es muy fácil hacer los cálculos, porque estuvieron juntos meses antes de que naciera María, lo que significa que él podría ser el padre del niño. Vera usa su habitual juego de humillación para escapar de la conversación, enfatizando que él no fue la única persona con la que se involucró. Artur se va y le dice a Vera que la historia no va a ser así.