Ryo recibe una extraña solicitud de Aiko, una investigadora privada, para enseñarle a disparar un arma. En un momento, Aiko se emborracha horriblemente después de un cóctel, golpea a Ryo y roba su arma, solo para encontrarla vacía de balas. La solicitud se vuelve aún más extraña cuando se revela que necesita un arma para protegerse de matones desconocidos que intentan evitar que localice un perro extraño para una niña de seis años. Finalmente, el tío de Aiko aparece para convencerla de que abandone el negocio de los investigadores privados, pero cuando ella se niega, lo atropella un automóvil.