Cuando un predicador muy querido de un pequeño pueblo es asesinado, la afligida congregación asume que el asesino también secuestró a la mujer de la víctima, Martha Harris, que se encuentra desaparecida. Pero Conlon sospecha que Martha es una asesina fugitiva y encarga el caso a Annabeth y Maureen, cuyo padre también era predicador. Poco después Martha es capturada en un estado de perturbación. Maureen interroga a la mujer y obtiene suficiente información que podrá utilizar cómo confesión e imputarle así el crimen. Pero Annabeth y su equipo descubren aspectos de la vida personal del predicador. Harris tenía problemas económicos y algunos fondos de la iglesia habían desaparecido. Además mantenía una aventura con una empleada.