Incendia los hogares de las víctimas mientras duermen y está considerado como un individuo altamente peligroso, por lo que Gideon y su equipo intentarán detenerle.
Tras efectuar las primeras investigaciones del caso, la Unidad de Análisis de Conducta decide buscar la conexión existente entre las víctimas del pirómano con las denuncias que acumula una corporación, acusada de levantar construcciones sobre terrenos contaminados. Una de las teorías con las que trabaja el F.B.I. es que el criminal podría ser miembro de un grupo medioambiental radical que utiliza el fuego para divulgar sus mensajes.