Mick dejó el servicio de policía y vive en una cabaña forestal. Sus colegas lo extrañan, especialmente Andreas, que tiene que lidiar con el sucesor de Mick. Pero Mick no quiere regresar bajo ninguna circunstancia, está demasiado decepcionado con sus antiguos amigos y colegas. Eso cambia cuando Andreas tiene que aclarar el asesinato de un taxista y se da cuenta: ¡El arma homicida es la misma arma con la que dejaron a Mick en coma!