Maya y Willy encuentran una botella en el prado. Willy es muy miedoso y cree que es un monstruo, pero Maya no cree en monstruos y está dispuesta a descubrir de qué se trata. Por accidente, el goloso Willy queda preso dentro de la botella, que rueda ladera abajo por el prado. Maya busca ayuda entre sus amigos los insectos y acude en busca de Willy.