Los colores hacen que nuestro hogar sea más bonito, que nuestra ropa luzca más elegante y son indispensables para el arte. Pero muchos colores pueden ser tóxicos ya que contienen sustancias como mercurio, plomo o cromo.
La producción de colorantes contamina suelos y aguas, y a través de la ropa las sustancias tóxicas pueden llegar a nuestra piel. Sobre todo en Asia, el teñido de textiles tiene consecuencias devastadoras. En países como Bangladés, China e India, las aguas residuales a menudo se vierten en los ríos sin ningún tipo de filtrado.