Rica, independiente y de buen espíritu, Emma Woodhouse no tiene ninguna necesidad de casarse, pero nada le complace más que hacer de casamentera de los que la rodean. Una vez que ha casado a sus compañeros cercanos, se centra en la bonita Harriet Smith para darle forma como su nueva compañera de juegos y aliada.
Ella convence a Harriet que es demasiado buena para su pretendiente, el granjero Robert Martin, y la anima a tener unas miras más altas. Pero el amigo de la familia, el señor Knightley, advierte a Emma que su intromisión causará gran dolor - tanto a Robert como a Harriet. Emma se niega a escuchar, y el señor Knightley se enfurece con su testarudez.