Después del fiasco de su operación, que terminó con la muerte de uno de sus colegas, Constantine es puesto en el banquillo. Asuntos Internos está sobre los dientes y quiere hacerle pagar sus pésimas declaraciones de servicio, pero Lea interviene en su favor y lo cubre una vez más. Constantine debe hacer equipo con otro grupo de la BRB, liderado por Lovaina, un hombre al que odia. También debe mantener en secreto la cobertura de Yach, que ya está en peligro. Porque Battaglia y sus hombres han estado albergando sospechas desde que el robo fracasó. Para Battaglia, el momento es tanto más grave cuanto que tiene previsto sacar a su hijo, Damien, de la cárcel de la Salud. En cuanto a Léa, se pregunta por la identidad del topo que hace estragos en el 36...