Tras capturar la ciudad protegida por el clan Matsumae, el ejército de Hijikata sufre la pérdida de su acorazado, el Kaiyo Maru. Mientras la presión aumenta al ser elegido Vice Comisionado de la nueva República de Ezo, Hijikata comienza a sufrir alucinaciones y una creciente sed de sangre. En Sendai, Chizuru visita diariamente la tumba de Koudou, donde se encuentra con Kazama, quien reafirma su promesa de enfrentar a Hijikata una vez más. Por orden secreta de Ootori, Chizuru se reencuentra con Hijikata para servir como su asistente. Tras un fallido intento de ataque naval, las fuerzas del Ezo se ven obligadas a retroceder, y aunque Hijikata intenta alejar a Chizuru para protegerla, ella se niega y le promete permanecer a su lado hasta el final.