El inspector Heldt tiene que vérselas con un club de detectives aficionados que no dudan en interferir en la investigación. Tiene que echarles una mano en su defensa. Al principio, son los propios detectives los que buscan ayuda: Markus Mehrling, alias Sherlock Holmes, ha desaparecido sin dejar rastro. Evidentemente, seguía una pista muy caliente. Esta información, proporcionada por dos mujeres excitadas, confunde inicialmente a Heldt. Pronto queda claro que Mehrling, detective de profesión en unos grandes almacenes, es el presidente del Club de Detectives Aficionados de Bochum. El club analiza casos criminales reales sin resolver y elabora teorías sobre lo que la policía puede haber pasado por alto.