Equidna era la madre de todos los monstruos, y estaba enfadada. Hércules había luchado y matado a varios de sus vástagos en el transcurso de sus aventuras. Ahora Equidna quería vengarse. Planeaba obligar a la madre de Hércules, Alcmena, a presenciar el asesinato de su propio hijo antes de que ella también muriera. El instrumento del plan de Equidna era Demetrio, pretendiente de Alcmena, pero Hércules los persiguió hasta la guarida subterránea de Equidna. Debilitado por una herida de flecha, Hércules consiguió derrotar a la madre monstruo, sellándola en una tumba para siempre.