Koshiro se siente incómodo con la presencia cariñosa de Nanoka mientras lucha con sus sentimientos por ella. Nanoka se hace cargo de muchas de las tareas del hogar e incluso hace un bento para Koshiro. Él llega a su límite cuando ella llega a su oficina para visitarlo, gritándole, diciéndole que nunca lo vuelva a visitar y que deje de llamarlo Gran Hermano. Para aliviar su enfado, Nanoka sale con unos amigos a comer helado y al karaoke hasta la noche. En su camino de regreso, llama una vez más, pero Koshiro le grita de nuevo. Sin embargo ella lo perdona cuando va a recogerla en bicicleta.