Mientras Lady Koto e Inari hablan sobre las cosas entre ellos, donde él declara su deseo de desaparecer y pasar su deber a Koto. Koto y Yakushimaru logran usar el poder de su martillo y cuentas para reparar el daño causado a Kyoto y los paralelos, llegando al plano central, Takamakahara. Allí conocen a su abuelo, quien les dice a Koto y Yakushimaru que tomen el lugar de Inari como el nuevo Dios del mundo. Queriendo cuestionar a la propia Inari, Koto y Yakushimaru se abren camino hacia la luna, donde Koto usa sus puños para expresar sus sentimientos a Inari, convenciéndolo de que se quede. Como tal, el abuelo de Koto permite que la existencia de Inari permanezca mientras Yakushimaru asume su papel de sacerdote y la familia de Koto se reúne por completo.