En un flashback, Delphine presenta a un Dio más joven a su nuevo sirviente, a quien llama Lucciola. En la fortaleza del Gremio, Delphine saluda a Dio como el nuevo Maestro. Usando al Urbanus como escudo, Silvana se dirige al territorio del Gremio para recuperar el Exilio. Mientras tanto, los soldados de Anatoray y Disith se apoderan de las unidades Claudia del Gremio. En la pelea que siguió a bordo de uno de los acorazados, Mullin resulta gravemente herido. Delphine se entera del levantamiento y recuerda las unidades. Lucciola, que ya no puede soportar ver la condición de Dio, le dice a Claus que se vaya con Alvis y Dio mientras él cubre su escape. Antes de irse, Lucciola le da a Alvis un dispositivo que les permite comunicarse con Silvana. Lucciola se enfrenta a Delphine y derrota a sus guardias, incluido su hermano. Antes de que Delphine lo mate, Lucciola recuerda que Dio lo ha aceptado como más que un sirviente en su infancia.