Autor tardío de una primera novela de éxito, Adrien Winckler está de espaldas a la pared. Le cuesta dar a luz a una segunda obra, para disgusto de su compañera Nora, que desea fundar una familia y se irrita al verlo pisotear. Envuelto en trabajos de plumas, acepta escribir las memorias de Albert, un viejo atrabilario y temiblemente inteligente. Su cliente se revela como un antiguo asesino en serie, dispuesto a contar los crímenes que cometió cuarenta años antes con su compañera Solange.