Albert desgrana la lista morbosa de sus crímenes, dibujando poco a poco los contornos de una cabalgata salvaje por toda Francia, hecha de asesinatos y sexo. Adrien está dividido entre el disgusto que siente ante el aparente desapego del anciano y su fascinación por este relato que le hace encontrar una inspiración inesperada. Mientras intenta poner fin a esta relación perversa, su editor le propone un nuevo contrato, convencido de que este texto es su nueva novela.