Namura intenta hablar con los padres de Meiko pero estos no quieren tratar con él.
Meiko está muy triste y no soporta vivir en esa casa pero Namura le dice que sea paciente.
Cuando Namura se va, Meiko pasea por la ciudad y aclara sus ideas jugando con unos niños y su monitor que resulta ser Akira, pretendiente de ryoko y cuñado de Kijima.