Crockett y Tubbs deben recuperar el maletín de un importante fabricante de crack. Los ladrones llevaban la cara pintada con el maquillaje que se utiliza en el teatro. Los agentes investigan a un galardonado dramaturgo que dirige un grupo teatral formado por antiguos reclusos, pero éste no quiere ayudar. Poco después, el escritor intenta suicidarse.