Mientras vigilan a un antiguo castrista que ahora se dedica al tráfico de drogas, los agentes descubren que otro individuo lo está siguiendo; el FBI cree que es un importante agente de la Alemania Oriental. Gina impide que éste atente contra el traficante y, al regresar a su apartamento, encuentra al espía alemán esperándola. Éste le explica que estuvo comprometido con la madre de la gente.