La vida de Olga da un giro radical cuando es elegida como la imagen de una gran campaña televisiva de cereales para el desayuno. El éxito se le sube a la cabeza y cambia a sus amigos por el brillo y el glamour de la fama… hasta que tantos cuencos de cereales pasan factura. Tras ser despedida, Olga comprende que la verdadera felicidad está en los amigos y la familia, no en los focos.