El Segundo Club de Voluntariado hace una convocatoria para cumplir todos los deseos de las personas que los necesitaran, como regalo de Navidad. Tras solo recibir 2 pedidos, se disponen a cumplirlos. Uno siendo en un restaurante que resulta ser propiedad del padre de Kirino Ayasegawa, y otro siendo una pastelería, situada justo frente al restaurante.