James Wyler recibe un nuevo caso: debe defender al asesino de 17 veces Clifford Banks. En prisión, se entera de que no se ve a sí mismo como un asesino, sino solo como un ejecutor. Para financiar la defensa, Wyler vendió el caso a un productor de películas, pero la oferta correcta aún no está allí. Mientras tanto, el acusado se casa. Después de la ceremonia, Banks les cuenta a James Wyler y Justine Appleton cómo cometió los asesinatos.