Después de que por fin terminara la competencia y Kanade lograra completar la misión, aparece ante él una nueva “Elección Absoluta”. Esta vez, debía abrazar a alguien: Chocolat, Furano o Ōka. Sorprendido por ser la primera vez que enfrentaba tres opciones, Kanade decide elegir a Chocolat, confiando en que ella entendería la situación, y la abraza… pero a partir de ese momento, el comportamiento de Chocolat comienza a volverse extraño.
Al parecer, ha recuperado la memoria y revela que en realidad fue enviada como sierva de los dioses para liberar a Kanade de la maldición de la “Elección Absoluta”. La antes torpe y despreocupada Chocolat ahora se transforma en una joven elegante, inteligente y llena de pudor, lo que desconcierta completamente a Kanade. Para complicar aún más las cosas, Chocolat comienza a presionarlo… ¡para que la bese!