Bajo las órdenes de la hermética Liga Económica, Tommy viaja a Londres para reunirse con el duque Leon, un personaje de carácter extremadamente excéntrico y volátil. Tommy no tarda en descubrir los extraordinarios extremos a los que están dispuestos a llegar sus mecenas en su afán de poder. En Birmingham, el carácter de John le juega una mala pasada y una disputa personal con los italianos amenaza con estallar y convertirse en una guerra devastadora.
El 19 de septiembre de 2026 se estrena la temporada 5 de Babylon Berlin, y la cuenta atrás ya ha empezado: quedan solo diez días para volver al Berlín más peligroso, sofisticado y febril de la ficción televisiva. La serie alemana, disponible en Movistar+ y creada por Tom Tykwer, Hendrik Handloegten y Achim von Borries, regresa con nuevas intrigas criminales, una ciudad al borde del abismo político y esa mezcla inconfundible de drama, suspense, thriller y cine negro que la ha convertido en una cita imprescindible para quienes disfrutan de series como Peaky Blinders, Ku’damm, The Halcyon, Shadowplay o House of Promises.
Si hace tiempo que no visitas este universo, no necesitas una retrospectiva completa para ponerte al día. Lo esencial es recordar que Babylon Berlin sigue a Gereon Rath, interpretado por Volker Bruch, un inspector marcado por sus traumas y por una Alemania que no deja de empujarlo hacia zonas cada vez más turbias. A su lado, Charlotte Ritter, con el rostro magnético de Liv Lisa Fries, ha sido una de las grandes fuerzas de la serie: ambiciosa, inteligente, superviviente y decidida a abrirse camino en un sistema policial y social que no estaba diseñado para mujeres como ella. Entre ambos se ha tejido una tensión profesional, emocional y moral que vuelve a ser una de las grandes razones para esperar la quinta temporada.
El contexto lo cambia todo. Babylon Berlin no es solo una historia de crímenes: es el retrato de una ciudad que baila mientras el suelo se resquebraja bajo sus pies. A finales de los años 20, Berlín es una capital de libertad, arte, emancipación y excesos, pero también un hervidero de comunistas, anarquistas, mafias, inmigrantes rusos, aristócratas decadentes, especuladores financieros y nazis en ascenso. Esa contradicción —cabaret y miedo, modernidad y violencia, deseo y represión— es el corazón de la serie. La temporada 5 promete empujar todavía más esa tensión: la década que se abre no trae calma, sino la sensación de que cada investigación policial puede esconder un cambio histórico irreversible.