A Nagi se le solicita el análisis de una autómata llamada Retzel, traída por Otome y procedente de la nación enemiga Lobelia, y decide ponerla a trabajar como miembro del Salón del Gato Negro con Haizakura como mentora. Ésta se siente abrumada por su extraordinario trabajo, pero, por otro lado, también se siente incómoda: parece que se escabulle por la noche.
Retzel: «Para mí, el deber lo es todo».