Haikagura ha dejado de dirigir a los muñecos mecánicos, pero los que están desbocados no se detienen y Haizakura se encarga de intentar detener a todos los de la Ciudad Imperial. Las autómatas del Pabellón del Gato Negro se apresuran en reunirse con ella.
Haizakura: «Quiero saberlo. Sobre mí, sobre mi papel...»