Furio, que partió hacia Argentina en busca de Sebastiano, ha dejado de tener noticias suyas. Lo único que les queda a Brizio y Rocco es volar a Sudamérica en busca de los dos hombres, pero en un país extranjero, sin contactos ni pistas, Schiavone tiene que utilizar todas sus dotes de investigador y unos cuantos trucos bajo la manga.