Mientras Italo se enfrenta a las consecuencias de sus actos, Rocco y el equipo se centran en el caso del pequeño Mirko Sensini. Entretanto, la relación de Schiavone con la periodista Sandra Buccellato lucha por despegar y el subcomisario prefiere refugiarse en su trabajo, pero una llamada de Brizio añade otro quebradero de cabeza.