Treinta millas a las afueras de Roma se detiene y envía a Voreno, Pullo y la caballería Nubia a una misión de reconocimiento, con la orden de avanzar hasta que encuentren resistencia, sin saqueos ni pillajes. César entrega a Vorenus una proclama para la población civil de Roma. Pompeyo convencido de que César atacará Roma, les dice a Cicero y Cato que no tienen los hombres necesarios para defender la ciudad y que por el momento deben realizar una retirada táctica hacia el Sur.