Angelika Schnell siempre tiene la ventaja. Especialmente esta vez, cuando ella está inspeccionando desde la cabina de una grúa un sitio de construcción donde el cuerpo de la modelo fotográfico, Elsa Gorger, fue encontrado quemándose la cara con ácido. Elsa estaba a punto de entrar en las grandes ligas para convertirse en el rostro de una nueva campaña publicitaria. ¿Y el director de la agencia de publicidad, Thomas Frantek, un mero interés profesional? ¡Por supuesto! ¡Solo! Diana, la amiga de Elsa y la compañera de piso.