Se va la luz y todo el mundo está desanimado por no poder cocinar ni ducharse... ¡al menos hasta que Yuki sugiere alegremente acampar! Las chicas montan tiendas en el aula y se quedan hablando hasta altas horas de la noche. Mientras tanto, Megu recuerda el día en que todo empezó... en el que la definición de un día normal cambió para siempre.