Gediz desalienta a Sancar de ser un asesino, pero esta vez es derrotado por su ira hacia Akin. Las cargas las echa siempre y está a punto de ser un asesino. Sancar entiende que su mayor prueba es dar vida, no quitarla. Se entera de que Menekse está embarazada y devastada. Menekse regresa a la mansión y se derrumba como una pesadilla sobre la gente de la mansión, aprovechando el peligro de un aborto espontáneo. Pero Gülsyie también tiene planes de pesadilla para ella. Cuando Nare recibe de Sancar la noticia del embarazo de Menekse, experimenta una gran conciencia. Por primera vez, logra mirarse a sí misma, a Sancar y todas sus vivencias desde fuera. Su amor es realmente imposible.