Una comunidad se instaló en una aldea abandonada, cuyos habitantes viven según sus propias reglas: no usan artilugios y electrodomésticos, ellos mismos cultivan alimentos y cosen ropa. No muy lejos del asentamiento, en el bosque, se descubrió el cadáver de una mujer que era una psicóloga muy conocida en San Petersburgo. Igor llega a la conclusión de que cualquier habitante de esta misteriosa área puede ser un criminal.