Una niña herida, que grita pidiendo ayuda, sale corriendo del auto, seguida de un taxista. La niña no puede ser salvada. Todas las pruebas apuntan al conductor: en su automóvil, la investigación descubre el bolso de la mujer asesinada y el instrumento del crimen es un cuchillo ensangrentado. No hay duda de que es hora de cerrar el caso, sin embargo, la motivación del presunto delincuente parece muy poco convincente para Zheka Averyanov. Junto con Sokolovsky, decide mirar más de cerca el entorno de la mujer asesinada.