Alicja Mazur, para proteger a su hija, asume la culpa de haber disparado a Pavel. Al mismo tiempo, al disponer de una grabación en la que Pavel admite haber matado a Ludmilla, está segura de su absolución. "Penis" - el director de la penitenciaría - es degradado. Su sucesor - Sylvester Hepner - introduce nuevas reglas en la penitenciaría. Hanka, a pesar de la supervisión de Serafín, visita a Pavel inconsciente en el hospital. Atormentada por los remordimientos, toma una decisión dramática.