Shane suele tener un mismo sueño repetitivo. En él, ella navega entre las estrellas directa hacia el sol, sola, siempre sola. Es consciente y presiente que el sol va a explotar pero no sabe decir porque razón explota. Cuando lo hace queda suspendida en el espacio y sólo puede recordar la casa donde los rebeldes de inteligencia artificial, los silicatos, mataron a sus padres. Shane necesita y quiere saber porque ha pasado aquello.
El coronel McQueen ordena a sus hombres una nueva misión, esta vez en tierra, en unas instalaciones mineras donde han de hacer de centinelas para asegurar el abastecimiento de materia prima ya que allí se extrae el helio 3 natural, un elemento imprescindible para las naves de la flota. McQueen que no puede estar presente deja a Shane al mando y a Nathan como su segundo.
Las pesadillas de Shane cobran vida cuando la misión en el asteroide conduce al 58 a una confrontación sangrienta, contra un batallón de androides rojos, silicatos. Fueron ellos, los silicatos quien asesinaron a los padres de Shane.