Joanna se encuentra en el centro de un circo mediático cuando la prensa mundial desciende a Wilde Bay para informar sobre la desaparición. Ella se obsesiona con las personas que forman teorías sobre el destino de su hijo en Internet, adoptando una identidad falsa para unirse a la discusión. A medida que continúa la investigación policial, ella y Alistair se ven obligados a adoptar diferentes estrategias para hacer frente a la intrusión constante, una presión que amenaza con romper su relación.