Nick ha de encargarse de Melinda Tralins (Tonya Pinkins), una madre adicta al crack que ha tenido un bebé de apenas 2 kilos por no poder dejar su adicción, a pesar de que el caso era de Lulu pero esta llegó a las manos con la mujer al llegar esta drogada a su despacho. Quiere que le devuelvan a su hija gracias a que sus análisis han dado negativos y sus otros dos hijos viven con ella ya que se encuentran perfectamente y no nacieron adictos al crack como la pequeña. Aunque consigue que le devuelvan a su hija Nick y Lulu encuentran a la madre tirada en la calle drogada y a los hijos, que son pequeños, mal cuidando a su hermana.
Mooney tiene el caso de un chico que dejó a su novia embarazada hace un año pero gracias al apoyo de sus padres quería apechugar con lo que había hecho pero los padres de su novia y ella misma habían ya llevado a la niña a un centro y renunciado a sus derechos sobre ella por lo que la pequeña Mary hoy en día vive como hija de un médico y sus esposa. El chico está cansado de escuchar que no tiene derechos porque tiene 17 años pero en la biblioteca se ha enterado de que si podría hacer algo ya que nadie le pidió su consentimiento antes de dar a su hija a la otra pareja.
Burton Fallin será operado de la vista y se lo comenta a su hijo porque necesita que alguien lo traiga de vuelta a casa. Nick no sabe mucho del tema y su padre tampoco le explica gran cosa sobre lo que le van hacer.