Después de una más que sospechosa visita de Yves, el trío sale en busca de respuestas que arrojen un poco de luz sobre la muerte de un brillante hacker que apareció asesinado a balazos. Así los pistoleros terminan descubriendo una misteriosa compañía que "patrocina" a un extraño e idealista joven con más entusiasmo que cerebro llamado James Bond que tiene un sencillo sueño: llevar a las grandes ligas a su grupo de jugadores de fútbol americano... ciegos. Convencidos de que Jimmy no es el cerebro detrás de la organización, los chicos deciden seguir investigando, pero Langly optará por hacerlo desde dentro: se ofrece voluntariamente para el próximo gran trabajo que tiene planeada la "compañía" que asesinó al otro chico. Todo se complica cuando estos, que no tienen intenciones de dejarlo ir ni siquiera después de haber terminado su trabajo (robar 50 millones de dólares a través de la red), terminan haciéndole rehén.