La última entrega de La torre de Druaga. Jil debe guiar a los escaladores supervivientes para derrotar a Druaga, y diseña una estrategia para atraerlo a la pequeña área aislada en la parte superior, donde ya no podría moverse con tanta libertad. Decidiendo cumplir con su llamado como guardián, Jil se ofrece voluntariamente para ser el señuelo y atraerlo. Kaaya, al ver que Jil arriesga su vida por el bien de esta misión, se disculpa por cosas que no puede revelar.