Una mañana, en el IML, Gaëlle se despierta como drogada y descubre que su amante ha sido asesinado a su lado. Todo apunta hacia ella, todas las pruebas la señalan. Lola y la brigada llevan a cabo una investigación tendenciosa, intentando por todos los medios limpiar su nombre, mientras las pruebas en su contra siguen cayendo una tras otra. Sólo tendrán tiempo suficiente bajo custodia policial para encontrar al verdadero culpable. Mientras tanto, el tiempo corre y el cuchillo se acerca cada vez más, llevando a Gaëlle directamente a una acusación.