Henriette está en su peor momento. Corren rumores. Algunos piensan que es una enfermedad, otros temen que haya sido envenenada. Claudine fue convocada con carácter de urgencia. Debe atender a la duquesa en el dormitorio del rey. Locamente preocupado, Philippe acusa a su hermano de ser el responsable del estado de Henriette. Al enterarse de la noticia, Madame de Montespan acude a la cabecera de su amiga. Marchal dirige la investigación, interrogando a sus asistentes y sirvientes...