Tras un intento de asesinato, la casa real visita Irlanda. Intrigas, conflictos y romances florecerán durante su estancia en Palmerston. Feodora es libre para manejar sus asuntos en Palacio.
Faltan solo 13 días. El 12 de noviembre de 2026, Netflix estrena en todo el mundo la tercera temporada de "Die Kaiserin" ("The Empress"), el drama histórico alemán que ha convertido a la emperatriz Isabel de Austria en un fenómeno global. Y la noticia llega con un sabor agridulce: será la temporada final. Seis episodios para cerrar la historia de Sisi y Francisco José, con un tráiler ya publicado que Netflix presenta como el fin de una era y una frase de la archiduquesa Sofía que pone la piel de gallina: quizá a Isabel la recuerden a ella, y a ninguno de los demás.
Si hace tiempo que no visitas Schönbrunn, aquí va lo esencial. La primera temporada, estrenada en septiembre de 2022, nos presentó a una Sisi (Devrim Lingnau) indomable y apasionada que llegaba a la corte casi por accidente: el joven emperador Francisco José (Philip Froissant) estaba destinado a su hermana, la duquesa Helena de Baviera (Elisa Schlott), pero acabó eligiéndola a ella. Desde entonces, la corte vienesa se convirtió en un campo de batalla: la implacable archiduquesa Sofía (Melika Foroutan) vigilando cada gesto de su nuera, el ambicioso archiduque Maximiliano (Johannes Nussbaum) conspirando a la sombra de su hermano, y figuras como la condesa Esterházy (Wiebke Puls) o el barón Alexander von Bach (Alexander Finkenwirth) tejiendo intrigas políticas. La segunda temporada, llegada en noviembre de 2024, elevó la presión: la obligación de dar un heredero, las tensiones en el matrimonio y la sombra de la guerra contra Cerdeña que arrastró al emperador al frente.
Ahí arranca precisamente la temporada 3. Tras la devastadora guerra de Cerdeña, Francisco José regresa a Viena como un hombre traumatizado, aplastado por la culpa de haber perdido a miles de jóvenes en el campo de batalla. Pero el emperador herido no es un marido más cercano: sus infidelidades sacuden todavía más el matrimonio. Acorralada por la resistencia de la corte y por su propia salud, Isabel decide abandonar Viena y partir hacia una isla lejana para recuperarse. Los conocedores de la historia real recordarán que la verdadera Sisi viajó a Madeira en 1860, un episodio clave en su vida y en su búsqueda de libertad.