El 18 de octubre del 2007, un hombre encuentra a su compañero de piso muerto en su casa con señales evidentes de violencia: atado de pies y manos, amordazado y con los pantalones bajados. La víctima se llama Benito, un maestro de 52 años muy querido y respetado entre sus alumnos y compañeros. Los Mossos d'Esquadra tardan muchos años en resolver un caso en el que una cinta adhesiva juega un papel muy importante.