La marca del brazo de Oga va regresando a su tamaño pequeño mientras Oga se dedica a matar el tiempo jugado a videojuegos, por lo que Hilda decide romperle todas sus consolas y traer una habitación de juegos para Beelzebub desde el Mundo Demoniaco. Pero estos juguetes serán más peligrosos de lo que a simple vista parecen y meterán en problemas a Oga y Takayuki.