Arrio presenta a su nuevo hijo al emperador Tiberio. Tras su muerte, Judá hereda su nombre y fortuna y vuelve a Jerusalén, donde compra su antigua casa familiar. Allí localiza a Simónides y Esther. David presiona a Esther para que se case con él. Esther lleva la comida a los leprosos, y se encuentra a Ruth y Tirsa. Marcelo, su amante Atenea y Messala regresan a Jerusalén donde Messala es el favorito para ser el próximo gobernador. Unos juegos van a tener lugar y Judá convence al Jeque Ilderim para ser su auriga en una carrera en la que participa Messala. Tras una apasionante carrera, Messala cae herido de muerte.