En el subsuelo de Babilonia, Imelda desaparece repentinamente en la columna de luz emitida por Babel. Con la muerte del rey Delzaine, la revolución parece haber terminado, pero Demetrio explica que aún queda mucho por hacer. Lejos del resto del equipo, Emilio admite a Shun que, por extraño que parezca, no tiene la sensación de venganza después de la desaparición del soberano.