Fargo lidia con su nueva reputación como tirano, así como con la presión de responder ante el general Mansfield, que pide progresos en un proyecto de armas no letales. Él y Jo se dirigen al laboratorio para hacer un informe cuando se enteran de la existencia de un dispositivo para disparar por Internet. De repente, el dispositivo ataca a Fargo. Carter pone en marcha una investigación para descubrir quién ha sido el responsable y todas las pistas apuntan al doctor Parrish.